| |
Xosé Carlos Caneiro
| ![]() |
![]() En Xinzo, el carnaval beso a beso |
|
Caneiro, Xosé Carlos
Xosé Carlos Caneiro (Verín, 1963). Licenciado en Filoloxía
Hispánica e Xeografía e Historia. Coordinador e profesor do Centro de Adultos de
Radio ECCA en Verín. Presidente da Asociación Cultural de Monterrei. Membro do
consello de redacción da revista A Tempo. Colaborou en estudios ou propostas
didácticas sobre lingua e literatura: Antoloxía da Literatura Galega; Letras
Galegas; Unha semana e media de teatro.
Como poeta publicou os libros: Da túa ausencia (1991), Premio Celso Emilio
Ferreiro de poesía; Estación Sur (1994), Premio Cidade de Ourense de poesía,
1992; A valgada triste do amor (1997), premio Johán Carballeira; e ¿Aínda soñas
con piratas? (1999).
A súa obra narrativa, traducida parcialmente ao castelán, recibiu numerosos
recoñecementos. Iniciouna con O infortunio da soidade (Xerais 1992), Premio
Xerais de novela; á que seguiron Un xogo de apócrifos (Xerais 1997), novela,
Premio Torrente Ballester; Talvez melancolía (1999), novela, Premio García
Barros; Os séculos da lúa (1999), novela; Ébora (Xerais 2000), novela, premios
Blanco Amor e Eixo Atlántico; e A rosa de Borges (2000), Premio Vicente Risco de
narrativa fantástica. Tamén publicou «Bette Davis, por favor» Premio Breogán,
relato incluído no libro Loias, lucérnulas e outras historias no fío de
Monterrei (1995), o libro de relatos Triloxía dos tristes (2001) e o relato "Tombstone
Blues" publicado en Materia prima (Xerais 2002). Os seus artigos e ensaios están
recompilados no volume O buscador de nada (1991).
Llegamos a Xinzo de Limia, en
domingo de entroido, y nos sorprende la risa. La risa en el carnaval
de Xinzo es un dogma. El sábado se montaron el festival de la
canción de humor y la canción, como debe ser, salió protesta. Aquí
el entroido es una inercia que lleva la gente, protagoniza y
encumbra la gente: por eso el carnaval de Xinzo lo conocen en todas
partes, por su buena gente.
Las autoridades, sean del color que sean, van a lo suyo. Tienen un
Museo del Entroido que no usan, al que apenas aportan contenidos, al
que ningunean... y eso enfada a la gente. A los que se disfrazan y
te saludan con la risa colocada en el hall de entrada. Ellos han
hecho de Xinzo una fiesta continua que empezó hace algunos domingos,
el 28 de enero, llenando de harina la bienvenida del entroido.
Después, el domingo oleiro, el de corredoiro y ahora éste, donde me
encuentro vino a vino, beso a beso. Xinzo está lleno de besos. Para
recibirlos tienes que meterte dentro. En Xinzo de Limia el carnaval
es cuestión genética.
Lo llevan en la sangre
Se pasa de padres a hijos. Lo llevan en la sangre. El buen humor de
Xinzo se nos contagia rápidamente. Mucha charanga, música de todo
tipo. Uno piensa, en su inocencia, que debía haber más carnavales,
para que se hablase menos de política y políticos. Aquí hay muchos.
La presidenta del Parlamento, por ejemplo, que le echó humor a la
cosa de la política y puso el himno gallego en versión flamenca a
los pies del respetable (que somos todos, o sea, el Parlamento). Eso
sí que es sentido del humor, coño, pero nadie lo ha entendido. Humor
con cicuta, ciertamente. Hay otro humor, menos endiablado. El de los
payasos que me preguntan qué hace uno de Verín en Xinzo,
verbigracia. O del que dice: «Como en Verín no hay nada, llueve y
hace frío, se nos vino el Caneiro para aquí». Me río con ellos. Es
muy buena gente la limiana, lo repito. Fraterna, grata, amable,
generosa, educada. En Xinzo uno se enamora sin remedio porque Xinzo
es así: una apoteosis de entrega, un al mal tiempo buena cara, un no
me caigo hasta el miércoles. Hay carrozas, o así, con música
incorporada. Se paran en cualquier sitio y montan discoteca gratis
after hours. Cómo lo viven, cuánto. Lo llevan en la sangre, digo
otra vez. Como los besos que me llevo en la mochila del adentro. O
del corazón, ya sabes... quedan dos días. En Xinzo, beso a beso, es
mucho.
Publicado na Voz de Galicia Febreiro de 2007.